Draus Albar #2
Albar, Una Dinastía Olvidada.
No paso mucho tiempo cuando se hizo sentir un nuevo ataque de parte de los Necromancers, fue durante la noche, los guardias hicieron sonar la alarma y todos se prepararon inmediatamente.
Un arquero aterrorizado llega cabalgando de una colina en la cual estaba de vigilancia – Es un ejercito enorme!, no tendremos oportunidad!, debemos retirarnos ahora mismo o estaremos…- pero - Se detiene al ver la mirada de Franders quien quedo a cargo del campamento cuando mi maestro Montervish entro al portal.
- Debemos permanecer firmes y resistir el ataque q se avecina -. Sir Franders envía exploradores a informar sobre el gran ejercito q se acerca a la caverna del umbral, pero sinceramente dudo que lleguen a tiempo…
- En plena madrugada cuando aun faltaba mucho para la salida del sol comenzó la sangrienta batalla… no pude hacer nada, estaba totalmente aterrado. La sangre manchaba la ºtierra, los cuerpos de los soldados caían al suelo uno tras otros mientras q las carcajadas malignas se hacían escuchar, no pude resistir tal grado de devastación y huí desesperadamente… aunque no había a donde correr solo estaba la caverna…
Me escondí entre las rocas y recordé q debía proteger lo que estaba en la bolsa que, tal vez por miedo, era un misterio para mi.
Decidí abrir la bolsa y me encontré con un libro plateado, con la insignia de una Cruz extraña, había escuchado de ella, escuche que representaba la inmortalidad y que era el emblema de los “Paladines” defensores de las virtudes que usaban el poder divino para luchar contra el mal, la llamaban “ANK”…
Decidí abrirlo y callo un pergamino al suelo, lo levante y al abrirlo las lagrimas recorrieron mi rostro.
“ - Draus, se que es difícil para ti que halla decidido cruzar el umbral, tal vez no volvamos a vernos jamás, pero, debes entender que nuestro señor Brandan esta en peligro y es mi deber protegerlo. – “ Quise lanzar el pergamino lejos de cierta forma no quería saber nada de eso!... pero entendí que debía saber las razones por las cuales me abandono mi maestro…
“ – Se que le jure a tu padre en su lecho de muerte que te protegería, nunca quise que algo así pasara, al menos hubiese querido enseñarte mas sobre las virtudes, el camino de los “Paladines” - De pronto recordé las historias de valientes guerreros que defendían el bien, mi padre me contaba de ellos cuando era muy pequeño y ya casi no recordaba nada de ellos, seguí leyendo cuidadosamente el pergamino…
“ – Ahora debes tomar el camino del bien por ti mismo, y usar los hechizos sagrados para defender las virtudes, tal vez algún día logre verte hecho un gran Paladín, pero eso… lo decidirá en destino… Adiós Draus Albar. - “
No pude contenerme, era la primera vez que me llamaban con el apellido de mi padre, las lágrimas recorrían mi rostro sin cesar, pero de pronto se escucha silbar una flecha que atraviesa la garganta de uno de los guardias de la entrada de la caverna. Me asomo y veo como una horda de Necromancers entra a la caverna.
Toma el libro, el pergamino, mi daga y entro a la sala del Umbral.
Las defensas no duran mucho y los Necromancer entran a la sala.
No tengo donde esconderme, no tengo como huir… un Necromancer me mira y al ver sus ojos siento como mi cuerpo se paraliza, no puedo moverme y dejo caer mi daga, el Necromancer suelta una carcajada maligna.
Mis brazos y piernas pierden toda su fuerza y caiga arrodillado frente al Necromancer, que toma su arco y prepara una flecha, la apunta a mi pecho, el terror no me deja huir, veo mi muerte frente a mis ojos, el Necromancer suelta la flecha, pero de pronto mi joven caballo se interpone entre ella y yo.
- Blastioooon!!! – Grito, al ver mi Joven montura caer al suelo herido de muerte por una flecha negra.
Acaricio por última vez su cabellera, y veo morir a la más noble montura que alguna vez conocí…
Ya no queda nada ni nadie que pueda protegerme, la furia me invade, pero se que no lograre derrotarlo. Así que tomo mi daga la bolsa de mi maestro y contra las órdenes de mi maestro cruzo el Umbral…
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Las sombras del pasado persiguen a los arrepentidos.